¿Cómo puedo gestionar mis miedos?

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¿Por qué es tan importante gestionar nuestros miedos?

Porque el miedo nos paraliza, nos inmoviliza y nos suele amargar la vida. Porque la mejor manera de relacionarnos con los demás es sin tener miedos; porque la mejor manera de relacionarnos y amarnos es siendo libres de todos los miedos. Porque el miedo, como canta Pedro Guerra, nos impide andar. Porque nos invita a hacer lo que no queremos y a estar con personas que no queremos. El miedo nos aleja de nuestros dones y nuestros talentos, de nuestros propósitos, nuestros sueños y nos invita a la mediocridad. Tenemos demasiados miedos, cuando el único biológico es el miedo a sobrevivir. Todos los demás son adquiridos, los hemos adaptado: miedo a determinadas cosas; miedo a la oscuridad; miedo a no hacerlo bien; a fracasar, miedo a mostrarnos como somos; a no ser aceptados, miedo al cambio; a lo desconocido, En general, tenemos miedo a vivir, y vamos posponiendo nuestras decisiones y, a veces, nuestra vida y nuestra plenitud.

¿Es normal que tengamos tantos miedos?

No debería serlo, pero el miedo es muy contagioso y lo trasmitimos de generación en generación y tenemos una educación todavía muy poco dada a expresar lo que sentimos y a expresar nuestros miedos y superarlos. Los miedos son emociones aprendidas. Es muy habitual decirle a l@s niñ@s la frase “no llores”, “no pasa nada” y “no tengas miedo”. Pero el niño, la niña, no deja de tener miedo, “tengo que no tener miedo… pero lo sigo teniendo”, porque el miedo no desaparece si lo negamos, sino todo lo contrario, se enquista y tarde o temprano volverá a salir de una manera o de otra. Los p/madres debemos comprender, atender y acompañar los miedos de nuestros hij@s y sostenerlos para que los expresen y los solucionen. Es mucho más productivo animarles a que los comuniquen y decirles que “nosotros también tenemos miedos y nos ocupamos de superarlos”. La propuesta es, entonces, dedicarnos a hacerlo.

Para solucionar nuestros miedos tenemos dos motivaciones: nosotr@s y nuestr@s hij@s; debemos superar nuestros miedos por nosotros y por ellos.

¿Cuál es el primer paso para gestionar nuestros miedos?

Admitirlos, no negarlos, no reprimirlos como decíamos, no evitarlos. Si los reprimimos o los evitamos, se quedan. La propuesta es:

  • aceptarlos, es preferible ponerlos sobre la mesa, mirarlos, sacarlos para ponerlos delante, para comprenderlos, ponerles nombre, escribirlos, explicarlos, ponerles luz para que salgan de su escondrijo.

Algunas veces los miedos, simplemente por ponerlos al descubierto o por mirarlos, o por saber de dónde provienen, desaparecen, porque no se aguantan, porque no tienen tanta fuerza como parece, porque en el fondo son una ilusión… porque el miedo es una emoción real basada en hechos imaginarios que pueden pasar en un futuro. Está demostrado que entre el 90 y el 95% de nuestros miedos jamás se harán realidad. Hemos de ponernos manos a la obra para gestionarlos y superarlos.

La determinación es lo más importante…

Sin duda. La determinación es determinante. Si hay una decisión de verdad para solucionarlos, en general, se consigue. Si hay una propuesta personal, una propuesta firme superarlos es más fácil de lo que pensamos.

He sido testigo de mi propia decisión y la disolución de muchos de mis miedos, y también de la evolución de muchas personas que, con una propuesta clara y definida los han superado sin demasiados problemas. Para mí lo más importante, después de tantos años de experiencia acompañando personas, es que den el primer paso… ese primer paso que a veces es tan difícil… Ya está, empiezo con la seguridad de acabar el proceso, no? Porque los miedos son un estado mental que puede ser cambiado con relativa facilidad.

¿Cómo lo has hecho tú? ¿Cómo te has liberado de tus miedos?

Me escogí para vivir, para vivir en plenitud y para ello, era imprescindible reconocer mis miedos y solucionarlos, superarlos. Puse en práctica muchas estrategias que nos ayudan, tanto corporales, emocionales o racionales. Me dediqué a conocerme a mí mismo (como dijeron los griegos y muchas otras culturas y tradiciones milenarias). Los saqué a la luz, mantuve un diálogo con cada uno de ellos, les pregunté por qué estaban aquí, descubrí de dónde venían, descubrí lo que querían, lo que querían decirme; descubrí que no tenían nada que ver conmigo ni con mi esencia: que yo no eran mis miedos y aprendí a relativizarlos, a distanciarme y a dejar de apegarme a ellos. En el proceso también aprendí a no preocuparme ni anticiparme al futuro y dedicarme al momento presente; me impliqué a pensar de una manera diferente lo que da como resultado unas emociones y sentimientos diferentes. Y, finalmente, yo diría que como colofón, me dediqué unos años a integrar la muerte, a integrar mi propia muerte, con un resultado extraordinario que llevó consigo superar todos o la mayoría de mis miedos de manera definitiva.

Entrevista en Radio Nacional de España, por Soraya Rodríguez.

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